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Bruxismo en niños

Bruxismo en niños: principales causas y cómo evitarlo

El bruxismo en niños es una afección bastante común que puede producirse a cualquier edad, incluso en bebés. Se trata de un hábito que consiste en apretar o rechinar los dientes inconscientemente, normalmente por la noche durante las horas de sueño.

Este trastorno, independientemente de la edad, lo sufre más de un 20% de la población. Sus causas se deben a numerosos factores entre los que destacan: los problemas de sueño, psicológicos y genéticos, aunque suelen actuar conjuntamente.

En este artículo te explicaremos cuáles son las principales causas del bruxismo infantil y cómo evitarlo.

¿Qué es el bruxismo en niños?

Como hemos comentado, el bruxismo en niños consiste en el acto involuntario de rechinar o apretar los dientes. Normalmente sucede durante las primeras etapas del sueño, conocido como bruxismo nocturno, aunque también puede ocurrir cuando el niño está despierto, bruxismo diurno.

Este trastorno suele producirse a partir de los seis años, durante la etapa de dentición mixta, podría ser fisiológico y tiende a desaparecer cuando aparecen los dientes definitivos, aunque, en ocasiones, puede perdurar hasta la edad adulta.

No obstante, se puede hablar de dos tipos de bruxismo:

  • Bruxismo céntrico: consiste en apretar las piezas dentales entre sí.
  • Bruxismo excéntrico: se caracteriza por frotar los dientes superiores con los inferiores.

¿Cuáles son las principales causas del bruxismo en niños?

Son diversas las causas que provocan el bruxismo en niños:

  • Factores psicológicos: están relacionados con algún tipo de trastorno o desorden que acaba ocasionando ansiedad, estrés o tensión emocional al niño.
  • Factores odontológicos: como pueden ser las alteraciones oclusales, maloclusiones (alineación incorrecta de los dientes) o restauraciones defectuosas (reconstrucción parcial o total de alguna pieza dental).
  • Factores físicos: como el dolor de oídos o de cabeza, la mala posición dental que influye en la forma de cerrar la mandíbula, la caída de los dientes de leche o la erupción de nuevas piezas dentales.
  • Factores fisiológicos: debido al momento de recambio dentario del niño.
  • Otros factores: relacionados con el sueño como puede ser la parasomnia (conductas anómalas durante el sueño), trastorno de hiperactividad, alteraciones musculoesqueléticas o problemas alimenticios, entre otros.

¿Cuáles son las consecuencias del bruxismo en niños?

Las consecuencias del bruxismo infantil varían en función de la duración, intensidad y frecuencia con que se produzca dicho trastorno, ya que son varias las estructuras que se ven afectadas por el bruxismo: los dientes y tejidos que los sostienen, músculos masticatorios y las articulaciones temporomandibulares. 

En la mayoría de casos no suele ocasionar graves complicaciones, a pesar de que la salud bucodental de los niños pueda verse afectada. En cambio, algunas de las consecuencias más significativas del bruxismo son:

  • Dolor de cabeza y oídos provocado por la tensión dental.
  • Dientes astillados, rotos o con fisuras.
  • Mayor sensibilidad dental.
  • Problemas de encías: el tejido gingival se retrae o se inflama.
  • Trastornos en las articulaciones temporomandibulares.
  • Desgaste del esmalte y de las piezas dentales.
  • Movilidad en algún diente.
  • Maloclusión dental
  • Molestias o dolor al abrir y cerrar la boca.

¿Cuál es el tratamiento para evitar el bruxismo en niños?

El tratamiento del bruxismo en niños ha de ser lo menos invasivo posible, para ello es necesario conocer las causas y, en función de cuál sea el origen, será el odontopediatra o el ortodoncista quien decida el tratamiento adecuado. 

El especialista tendrá que valorar las causas y buscar la solución más conveniente para evitar que las piezas dentales sufran daños. Independientemente del tratamiento oportuno, el ortodoncista le recomendará también mejorar algunos de sus hábitos para evitar el bruxismo, entre ellos:

  • Mejorar la calidad de sueño: es conveniente limitar el uso de pantallas (televisión, aparatos electrónicos, etc.) antes de dormir. Realizar actividades relajantes como un baño caliente o leer un cuento puede ser bastante positivo para mejorar su descanso.
  • Cuidar la alimentación: hay que evitar que los niños coman alimentos con un alto contenido en azúcares, ya que les pueden causar una sobreexcitación y que se pongan más nerviosos de lo normal.
  • Controlar la respiración: si se detecta que el niño ronca o respira por la boca de manera habitual, hay que acudir al odontopediatra para que examine las causas y pueda solucionar el problema.

Además, uno de los posibles tratamientos para evitar el bruxismo en niños es la férula de descarga. Se trata de un protector bucal, de goma blanda o acrílico, que se ajusta a los dientes del maxilar superior con la finalidad de reducir la carga en la articulación temporomandibular y proteger el sistema masticatorio.

Las férulas de descarga son rígidas, con un grosor de aproximadamente 2mm, y se confeccionan a medida de cada paciente. Ejercen su función durante noche, ya que se colocan justo antes de ir a dormir para que el niño pueda relajar los músculos e impedir, así, que rechine los dientes. Tienen que ser vigiladas por el ortodoncista para no interrumpir el crecimiento de los maxilares.

En ocasiones, el bruxismo puede deberse a problemas de maloclusión, por lo que sería necesario un tratamiento de ortodoncia u ortopedia dentofacial, según el caso. 

Por ello, es necesario llevar al niño a una revisión periódica a partir de los seis años, cuando comienzan la etapa de dentición mixta, y que un especialista pueda estudiar su caso y detectar a tiempo cualquier problema existente.

Conclusiones

El bruxismo en niños consiste en un movimiento no funcional que realiza la mandíbula. Se trata de un trastorno bastante común en niños e incluso en bebés. 

El bruxismo es un acto completamente involuntario que provoca que los dientes de la arcada superior e inferior entren en contacto entre sí, causando, así, el rechinamiento de dientes

Se pueden dar dos tipos de bruxismo: el excéntrico (frotar los dientes) y el céntrico (apretar los dientes); aunque también puede ser diurno y nocturno. 

Las causas del bruxismo son múltiples, entre las cuales destacan: los factores psicológicos, físicos y odontológicos, a pesar de que también pueden intervenir muchos otros como, por ejemplo, los relacionados con problemas de alimentación o sueño.

Por eso, es importante que los niños visiten al odontopediatra y al ortodoncista regularmente, sobre todo a partir de los seis años, coincidiendo con la caída de los dientes de leche y la erupción de los dientes definitivos. De este modo, se podrá detectar a tiempo algún problema existente y valorar el tratamiento oportuno.

Bibliografía

  • Fleta Zaragozano J. (2017): “Bruxismo en la infancia, causas y orientación terapéutica”. Pediatría Integral XXI, 486.e1-436.e3. 
  • Restrepo C., Santamaría A. y Manrique R. (2021): “Sleep bruxism in children: relationship woth screen-time and sugar consumption”. Sleep Medicine X, vol. 3. 
  • Vallejo E., González E. y Del Castillo R. (2002): “El bruxismo infantil”. Odontología Pediátrica, vol. 10, nº 3. Pp 135-41. 
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